SOCIEDAD
Sábado, 29 de abril de 2000
TRIBUNALES
Aplazado el juicio a 17 miembros de la iglesia de
la Cienciología
MADRID.- La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial
de Madrid acordó ayer posponer hasta el próximo 6 de
junio el comienzo del juicio de la Iglesia de la
Cienciología, que estaba previsto que se iniciara el
próximo miércoles, día 3 de mayo. El tribunal ha
accedido a la petición de retraso formulada por las
partes, y a la que no se opuso el Ministerio Fiscal, con la
finalidad de regularizar situaciones con Hacienda antes
de comenzar la vista oral, según informaron a Europa
Press fuentes jurídicas.
La Fiscalía de Madrid solicita por este caso una
condena de 56 años de prisión para el reverendo
estadounidense Herber Jentzsch, el líder mundial de la
Iglesia de la Cienciología, y un total de 36 años de
cárcel para otros 16 adeptos. El juicio, que fue abierto
por un juzgado de Madrid hace más de 16 años, y cuyo
inicio ha sido suspendido varias veces, contará con casi
150 testigos.
El ministerio público considera a los acusados
responsables de delitos de asociación ilícita, contra la
hacienda pública, de intrusismo, de lesiones, contra la
salud pública, de amenazas, laborales, de usurpación
de funciones, de simulación de delito, de denuncia falsa
y de detención ilegal.
Según el escrito de conclusiones provisionales del
fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, la Iglesia de la
Cienciología comenzó a ejercer su actividad en España
en 1976, con la creación de una serie de centros que
pasaron a formar parte de una estructura piramidal
internacional. En el vértice de la pirámide se encuentra
el Centro de Tecnología Religiosa con sede en Los
Angeles, de la que parte la Iglesia de la Cienciología
Pura y los centros de rehabilitación de toxicómanos,
denominados narconones y droganones.
El fiscal aprecia en el desarrollo de la Iglesia de la
Cienciología en España los delitos de asociación ilícita;
contra la hacienda pública, por no pagar impuestos;
intrusismo, por dar medicinas a toxicómanos y
tratamientos psiquiátricos a los adeptos sin
profesionales cualificados para ello; y amenazas y
lesiones, por ataques a personas consideradas
subversivas.
Además, considera que algunos de los acusados
cometieron delitos contra la salud pública, por los
preparados suministrados en los centros de
rehabilitación; delitos laborales, por las condiciones en
que trabajaban los empleados de la organización;
simulación de delito y denuncia falsa, por un robo
presuntamente fingido para inculpar a un adepto
«supresivo»; y usurpación de funciones y detención
ilegal, por el arresto en el aeropuerto de Barajas de otro
miembro al que deseaban apartar de la Iglesia.
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